¿Pero este tío escribe bien?

Que esté bien escrito no significa que funcione.

La estética sirve para agradar.

Aquí hablamos de conversión.

Invertir en un anuncio o campaña publicitaria no es rentable si luego escribes un mail que no se entiende.
Una presentación que aburre. Un post que no tiene sentido.

Verás.

Cuando empecé en el mundo laboral era un absoluto ignorante de cómo funcionaba la venta. No sabía identificar ni siquiera mis propias aptitudes.

Era sanitario. Llevaba solo un par de meses trabajando y mi jefe entró en mi despacho muy apresurado.

— Roberto, me voy.

— ¿Te vas de la empresa?

— No, hombre. Que me voy de fin de semana. Tengo un vuelo en un rato.

— Ah.

— Vendrá esta tarde uno de nuestro clientes.

— ¿Le digo que lo verás el lunes?

— No. Necesito que lo calmes un poco y le hagas ver que es buena idea el quedarse con nosotros.

— ¿Cómo?

— Cuéntale un rollo de los tuyos.

— ¿Un rollo?

— Seguro que lo convences. Se te da bien.

Y se fue.

No entendía nada. Sin embargo, antes de irse había depositado una confianza fuera de lo común en mi manera de persuadir.

Quince años más tarde el dominio de mi web contiene la palabra rollo.

Esa destreza con las palabras me llevó a aprender cómo negociar. Dar formación durante años. Planificar estrategias. Gestionar y liderar equipos.

Si tenía una reunión importante o quería pedir un aumento de sueldo, solo tenía que pararme a pensar cómo justificar el sí, de manera lógica.
Hilar los puntos para que todo tuviese coherencia.

No me gustan las grandes historias,
prefiero las que estén bien contadas.

roberto barea

Pensaba que había descubierto esa habilidad en aquel momento.

Me equivoqué.

Ocurrió cuando me robaron mi bicicleta. Tenía solo once años. 

Estaba llorando sin consuelo y mi padre entró en el salón de casa con papel y lápiz. 

      — Venga, escribe.

What? 

       — Escribe con todo lujo de detalles cómo es tu bici, dónde la perdiste… todo lo que se te ocurra. Se lo daré a la policía.

Horas después, dos agentes llamaron a la puerta para darme la mejor noticia de ese verano. Mientras me secaba las lágrimas, recuerdo que el más veterano de los polis vino hacia mí.

       — ¿Sabes por qué la hemos encontrado? La hemos encontrado porque tu descripción nos dio la imagen exacta de tu bici.

No tenía ni idea de a qué se refería, pero esa habilidad me ha dado muchas alegrías hasta hoy.

Desde las primeras cartas de amor adolescente, hasta campañas de email marketing para empresas. Incluso textos para convencer a unos herederos de que renunciaran a su parte de la herencia. De todo. 

Esto define mi modo de entender la comunicación de negocio.

Una carta de amor escrita a mano y una página web no tienen elementos comunes. 

Son-exactamente-lo-mismo.

roberto barea

La cuestión no es si escribo bien, es que quieras que escriba para tu marca. Tienes un montón de copywriters en Internet. Escriben bien. Pueden hacerte un trabajo decente y mucho más económico.

Prestarle a alguien esa responsabilidad de que hable y venda por ti requiere compromiso.Debe resonarte lo que te estoy contando. Debe gustarte este rollo.

Pensar algo parecido a quiero trabajar con este tío.

Todo esto y algo más que me guardo, es para mí crear storytelling.
Un empaquetado que hace que tu contenido sea atractivo porque está bien contado.
Hay gente que lo llama ironía fina, age, gracia, agudeza, ocurrencia…

Definir tu marca con características es solo poner etiquetas. Situarte dentro de una historia le da coherencia a lo que haces.
No sé hacerlo de otra manera. No existe mejor modo de hacerlo.

A las empresas les digo que soy storyteller.
Mi madre dice que soy un liante.

roberto barea

Soy Rober Barea. Cuento rollos desde que tenía 11 años.

Puedo escribir para encontrar bicicletas o contar una historia para que alguien te encuentre a ti.

CUÉNTAME TU ROLLO